Monotonía

Y por fin llegas a casa, y en la oscuridad arrojas tus ropas
pronto llegas a la cama, te lanzas sobre ella, respiras profundamente,
y, en ese momento, allí, en el medio de la oscuridad de la noche y de la casa,
sientes el dolor de los años que has vivido, las lagrimas que has derramado, los besos que has dado y los cumplidos que nunca has dicho.
Entonces, cuando el dolor ha pasado por fin, te preguntas: cuántos más, cuántos más...
No hay respuesta, no hay cambio, no hay una mierda.

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